EDUARDO CAMACHO - PERDER EL TIEMPO

 

 

 

 

TESTO

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-----PUESTO
que todavía
no ha venido a llamar a mi puerta
en la mi villa de El Tiemblo
puesto
que en una aun no lejana
tarde de jirones de estrías rasgada
verdeaba el t-rigo recienacido en diciembre
(fueron sino verduras de las eras)
dentro en Avila mis ojos dentro en Avila
tierras de Cebreros
dominios de Gredos
donde el perro del sol
como un perro de los hombres
sestea un ratico en un valle
y se va corriendo y se tiende en otro y luego en otro
testo
después de malgastar gran parte de mi fortuna
en humaredas
persecuciones de caballos
amancebación de quimeras
distorsión de calambres
machiembramientos
lo que me queda
la destrucción del silencio
o la turbación  de la página en blanco
garabaticos hormigueantes
en los que encierro mis inconmensurables
posesiones
mis pertenencias
mis riquezas
mis repujadas joyas
mis zapaticos chiripeados
mis encajes y algodones
mis tesoros escondidos
mis cuarenta barriles de aceite 
mis ánforas repletas de vino
unas orzas de doradas monedas como pequeños soles
en los que alguien grabara
un ocho
único con el cero pero mucho más gracioso
número sin fin ya que va y vuelve siempre
por sus lóbulos y encrucijadas
no sale de sí mismo
se mira su propio ombligo eternamente
dono
mi corazón con un pequeño hueso dentro
mi rodilla también
mi hígado de muchas madrugadas
mi dedo anular despojado
mis tobillos llenos de grillos
y chicharras
mis orejas ya guaridas de monótonos jilgueros
y huracanes por dentro
lego
una juventud ¿fue mía?
un arrabal de senectud
y entre las dos
que recordar no puedo
de cuyo nombre no quiero acordarme
los tambores de la patria lejanos
una vez pensé muchas veces en Cuba
otras en morirme joven
otras en no morirme
─en las que sigo piensa que te piensa
empeñado─
aunque todavía muy rico de tulipanes
de ésos que sólo florecen una vez cada invierno
con una florecita a veces negra
y fábulas de bonitas mulas y sodomitas malos
dono
lo que todos dejamos abandonado
jóvenes fuimos recuerdo
creímos ¿no se juntaron nuestros codos
en un día trece de algún año?
enfrente jeunes filles en fleur
yo
nosotros
nosotros
codo
con codo
una piedra enorme debajo de todos
nosotros
compañeros
no se romperá no pasarán
así hablaba hablo yo zara yo tustra
se nos murió el mejor jorge de todos nosotros
nos marchamos nos fuimos otras tierras
hasta Terrer la casa
otros caballos relinchaban
bufandas en la cabeza disfrazados de escoceses
nosotros los de entonces
siempre seremos los mismos
esos muerticos de calavera
y dedos
que se quedaron como haciendo pistola
usted me entiende
¿fue juventud la nuestra?
cuando queremos llorar lloramos
y siempre con ganas de llorar
callaremos ahora para llorar después
mi madurez veinte años en tierras de Castilla
y cruje el cielo de estrellas
tan lejos como estamos
cagados y con el agua lejos
tantos millones ni llegamos a hablar inglés
francés
¿roman paladino?
no saber  a dó vamos
ni de dónde venimos
en el camino estamos
arrieros solos
nuestra recua de melancólicas desilusiones
agarrándonos a cualquier clavo
mas que sea frío
dono
en usufructo
la amistad a los amigos
nada a los enemigos
¿fue realmente Ugold von Möchica mi enemigo?
este corazón trotón sin disciplina
excéntrico metrónomo la última memoria
a quien no sé si haría lo mismo
recuerdos de tanta vida tan chiquita
respeto
gratitud
cariño
a quien injusto trato recibió de mis errores
y yo me iré
y se quedarán los pájaros
cantando
como yo cantar  quisiera
mi novia es la virgen de la era
sin pensar que la primavera
y la carne
acaban
también
jodido bosque ideal que lo real complica
hago dejación
de todas aquellas cosas no poseídas
revoluciones pieles abandonadas
exóticas propiedades
lo que me ninguneó
hembras poemas gloriosos atardeceres
tranquilidad las religiones la yegua mora
que jamás se atrevió a comprar ese padre
oscuro don rodrigo sine nobilitate
que tampoco llegó a ser ni siquiera mío
no yo no quiero verla
que se esté quieta
que no venga su larga oscura triste lengua
no me estruje el pecho
mantenedla alejada
una vez tuve un sueño
era amado por una alondra de paz en la mañana
sus dulces silbos en el rojizo amanecer
tiernamente rozaba mi lóbulo derecho
la más dulce pluma
luego vino lo de siempre
la guerra el saber lo poco que dura
el contento una serpiente enroscada
hubo una vez hubo una vez
¿hubo una vez?
tardará mucho tiempo en nacer si es que nace
mas no es mía el alba de oro
es ajena como las verdes profundidades
mía sí es la gota que en la clepsidra tiembla
y sobre todo mío será el charco de agonía
el blanco muro final
con su ciprés erguido
pasarán más de mil años muchos más
nuestra memoria seguirá siendo la de ahora
condenado presente en un tarro sin agujeros
como los naufraguitos que sacan una mano
antes del festín de las mantarrayas
pasado que no fue nuestro
futuro no para nosotros
presente ausencia nomás
soplemos por esta caracola mentirosa
unas cuantas palabritas
contra el viento
antes de estampar la cruz del interfecto
ahí tenéis el festín
no haya saña al repartirlo