EDUARDO CAMACHO - PERDER EL TIEMPO

 

 

 

 

       ÉSTOS SON LOS VERSOS QUE NO TE MERECES

 

CADA vez que te vas,
el canto de los gallos, las perdices
y sobre todo la gritería de los gorriones,
ésos que se alimentan de mi trigo,
celebran, jubilosos ellos,
el amanecer que pertenece sólo a mí,
el Abandonado.

Mas, sin embargo,
aunque vuelvas,
ya me voy acostumbrando
a acariciar los peces
y alimentar las dalias
con el mismo cariño
con que lo hacías tú.

Una vez amagaste
una ausencia demasiado complicada
como para ser descrita aquí
─ya queda en otra parte─.
Entonces sí las plañideras,
las enlutadas del suicidio,
y otras viejas
movieron sus crespones
y campanillas de viático,
pero no sólo para que el mundo tuviera
un malogrado más,
sino también para enseñarme.

Las querellas en las que uno sangra
y el otro se prepara la maleta
pocas veces son más
que un gran dolor de muelas.

Pero amanece.
Y he de levantarme
a alimentar los cantos de gallos y  perdices,
de  peces y  gorriones
y los sonrojos de las dalias
que celebran,
jubilosos ellos,
el amanecer
que pertenece sólo a ellos y a mí.